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Caída de cabello en el postparto

Photo Credit: zubrow via Compfight cc

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El cabello es un producto de la actividad cíclica del folículo piloso que pasa por tres fases:

1) Anágena caracterizada por la producción activa del cabello

2) Catégena que es transicional

3) Telógena, en la que el folículo piloso entra en reposo, el pelo es ya una estructura madura y que evoluciona a su desprendimiento y al reinicio del ciclo.

Durante el embarazo se observa una mayor proporción de pelos anágenos o en crecimiento que de pelos telógenos o en reposo, es presumible por estimulación estrogénica y probablemente androgénica (dos hormonas importantes en el embarazo), por este motivo el cabello en la embarazada es más abundante y con más brillo.

Posterior al parto dicha relación se invierte y se observa una caída pronunciada del pelo.

Dentro de los cambios del cabello durante la gestación encontramos el “efluvio telógeno puerperal”que se describe una caída brusca del pelo que comienza del 1 a 4 meses tras el parto y se  autolimita de 6 a 12 meses.

Este cambio fisiológico no necesita tratamiento alguno pues es reversible se recomienda lavado normal y evitar el trauma local (secador, tintes, permanentes, etc.) así como apoyo emocional.

Eso sí, tu pelo nunca estará como antes, es una de las múltiples facturas del embarazo.

Tranquila, los hombres lo tienen peor!

 


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Crisis de crecimiento en alimentación con Lactancia Materna

Los recién nacidos suelen tener tres periodos donde se puede observar que existe una mayor demanda del número de tomas al día. El primero a la semana de vida, el segundo al mes y el tercero entre los 2-3 meses de vida. Aunque no es algo que ocurre en todos ellos, en algunos casos, es bastante llamativo debido a que la madre nota un brusco cambio de comportamiento en el bebé, habitualmente a peor.

Existe como digo, una mayor demanda de las tomas, irritabilidad, nerviosismo y la madre ya no sabe que hacer. Muchas veces terminan con la famosa ayuda de biberón, porque no se encuentra explicación fisiológica. Los anglosajones que resumen las cosas mucho mejor que nosotros, describen a este proceso como “whimpering”, siendo la traducción al castellano algo parecido a sollozo, lloriqueo, queja, gimoteo, etc. A mi me gusta explicarlo de forma gráfica, y es como el pájaro carpintero al picar un tronco, se coge y se suelta continuamente del pezón, tiene las piernas inquietas y cada vez se pone más nervioso. Este proceso suele remitir en 4-5 días, que es fácil decirlo, pero para quien no tenga un bebé en casa a full-time es una experiencia verdaderamente escalofriante.

Soluciones no hay muchas más que seguir ofreciendo el pecho continuamente. Necesitamos producir una mayor cantidad de leche para ese aumento del crecimiento del bebé. Podemos servirnos de la homeopatía (Ricinus 5 CH), y de ofrecer el pecho cada 2 horas, para que consigamos una subida, o bajada conforme se mire, de la producción láctea. En 48 horas notaremos que el pecho tiene más leche y el bebé comienza a calmarse.

¿A alguien le ha ocurrido esto?. Comentad please.


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Mitos y falsas creencias de la lactancia II: Si le das cada vez que pide vas a malcriarlo y será un niño dependiente

Vaya por donde que esta falsa creencia ha podido con el instinto natural de una madre. No es que yo sea un experto en fisiología animal pero, observando a cualquier animal doméstico, como por ejemplo gatos o perros, tras su parto y en las semanas posteriores, no pierden de vista a sus cachorros. Su único trabajo es atender a sus necesidades, tanto nutricionales como ejercer el vínculo. En este caso, la especie humana debería regirse por el mismo principio, pero al parecer no está bien visto.

Precisamente, el estrecho contacto  que establecen madre e hijo cuando amamantan favorece su vínculo, así como la satisfacción inmediata de su necesidad de contacto y alimentación, lo que dará a tu bebé la seguridad necesaria para independizarse en cuanto sienta que ha llegado el momento. Y te aseguro que siempre llega.

Es muy curioso poder observar como los recién nacidos no dejan de llorar en el Paritorio y al acercarlos a la madre dejan de hacerlo. Seguramente en esos primeros momentos no reconocerá a esa mujer como su madre, pero el instinto le dice que es un cuerpo caliente y que huele a leche. También tengo que decir que todas las veces que el bebé pide no tendrá hambre; algunas veces será sed, otras veces reclamará cariño/consuelo y otras veces no podrá dormir. Fijaos hasta donde llega esta falsa creencia, que la abuela de mi abuela, decía que los niños se besan cuando están durmiendo. Aunque salvando las excepciones el ejemplo no es el más adecuado, podemos hacernos una idea del mensaje implícito puesto que va en la misma dirección.

Si ahora nos trasladáramos a un cuerpo de un recién nacido, ¿a quién no le gustaría que lo acariciaran, que lo tuvieran en brazos calentito y que le ofrecieran de comer cuando quisieses? En fin, no existe evidencia que nos indique que por ofrecer mucho el pecho tengamos niños dependientes pero si existe evidencia de que si se sigue esta práctica conseguiremos una adecuada ganancia de peso de nuestro bebé y una lactancia materna prolongada en el tiempo.

Disfrutad de ellos.

 


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Por cada cigarrillo que fumas reduces el peso al nacer en 20 gramos

Una tesis constata que por cada cigarrillo al día que fume la madre durante el tercer trimestre de gestación el bebé reduce su peso al nacer en 20 gramos

Defendida en la Universidad Católica de Valencia por Rafael Vila ha obtenido la calificación de sobresaliente cum laude

 https://www.ucv.es/index.aspx

14/01/2014

Rafael Vila, Profesor de la Facultad de Enfermería de la Universidad Católica de Valencia y matrón del Departamento de Salud de La Ribera.

 

La tesis doctoral “Variables antropométricas, hematológicas, obstétricas y tóxicas que influyen en el peso al nacer: modelo predictivo’, defendida por Rafael Vila, profesor de la asignatura “Cuidados de la mujer” en la Facultad de Enfermería de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, ha obtenido la calificación de sobresaliente cum laude.

Rafael Vila, que también es matrón del Departamento de Salud de La Ribera y presta sus servicios en el CSI de Carlet y en el Hospital de La Ribera de Alzira, ha constatado en este estudio en el que ha basado su tesis realizado sobre 140 gestantes que “por cada cigarrillo que la madre fume durante el tercer trimestre de embarazo el bebé reduce su peso al nacer en 20 gramos”.

Este hecho supone que “si una madre fuma, por ejemplo, entre 5 y 10 cigarrillos al día a partir de la semana 25 de gestación, el niño puede ver reducido su peso al nacer entre 100 y 200 gramos”, ha asegurado. Una cantidad suficientemente elevada como para preocuparse en el caso de que el bebé pudiera verse afectado por bajo peso.

Asimismo, ha manifestado que, de igual forma, si una madre fumadora deja de hacerlo durante el primer o segundo trimestre, “al feto no llega a afectarle la reducción de peso”. Por este motivo ha subrayado “la importancia de que las madres no fumen durante la gestación, especialmente al final”.

Estos datos surgen de un nuevo modelo predictivo, que incluye múltiples variantes y que ha formulado Vila en su tesis doctoral que para la categoría de normo-peso mejora la precisión de la ecografía en la predicción del peso al nacer en un promedio del 10’48 por ciento.

La importancia del nuevo modelo realizado por Vila radica en que el peso proyectado a las 40 semanas calculado en la ecografía del tercer trimestre sobreestima el peso al nacer en 300’89 gramos, “lo que supone  un error medio de un 10’75 por ciento”, ha matizado.

Mientras que su modelo predictivo tiene solo un error medio del 0’54 por ciento. Esto es, “infravalora el peso al nacer en 0’07 gramos y mejora la precisión del que ofrece únicamente la ecografía en un 10’49 por ciento”, ha concretado el nuevo doctor.

El modelo de regresión multivariante, como lo denomina y propone Vila, parte de la ecografía habitual que se realiza en el tercer trimestre, a la que añade otras variables, además del consumo de tabaco, como la edad gestacional, la altura uterina y el índice de ferritina sérica también en el tercer trimestre.

La altura uterina -medición que realiza la matrona desde el hueso pélvico hasta el fondo del útero- “es la variable con más clara asociación significativa respecto a la predicción del peso al nacer”, incluso supera en precisión a la ecografía, según una de las conclusiones de esta tesis doctoral.

Precisamente, cada vez más, ha lamentado Vila, la predicción del peso al nacer se basa únicamente en la ecografía realizada en el tercer trimestre de gestación, y se sabe que tiene un error de precisión en torno al 11%. Esta precisión puede mejorarse añadiendo las variables maternas del modelo multivariante a la medición ecográfica del tercer trimestre. Con estos datos se constata la importancia de añadir la variable de la altura uterina a la predicción de la ecografía.

En este sentido, el nuevo doctor por la Universidad Católica de Valencia ha observado que su modelo predictivo “es factible y no necesita ni de medios materiales sofisticados ni de gran pérdida de tiempo, puesto que son satos recogidos por la matrona en el centro de salud”.

IMC PREGESTACIONAL, RELACIONADO CON EL PESO AL NACER

Otra de las aportaciones que realiza la tesis de Rafael Vila es la certificación de que el IMC (índice de masa corporal) pregestacional está relacionado con el peso al nacer de forma independiente, “de tal forma que a mayor IMC antes del embarazo, mayor peso del niño al nacer”, ha expresado.

De esta forma, la ganancia de peso gestacional total no parece influir de forma directa sobre la predicción de peso al nacer.

Los datos de la tesis de Vila refrendan otros estudios internacionales. Así, para la categoría materna de normopeso la ganancia de peso gestacional por encima del límite recomendado aumenta el riesgo de tener recién nacidos con peso GEG, “una mayor retención de peso postparto y mayor riesgo de cesárea respecto a las que se adecuan a las recomendaciones”.

En cambio, una ganancia de peso gestacional menor a la recomendada presenta más riesgo de tener un recién nacido con bajo peso respecto a las que siguen la ganancia de peso recomendada.

Entre las recomendaciones de la OMS figura que una mujer con bajo peso, según su IMC, puede engordar de 12’5 a 18kg durante su gestación; mientras que si tiene normopeso debería engordar entre 11,5 y 16kg.

Por arriba de la media del IMC, una mujer con sobrepeso debería engordar entre los 7 y los 11kg y si es obesa entre 5 y 9kg.

Al respecto, Vila ha considerado que si las mujeres con sobrepeso y obesas las obesas engordan más de lo recomendado “van a tener un niño más grande, que supone mayor riesgo de terminar en cesárea, así como complicaciones en el embarazo como diabetes gestacional o hipertensión, entre otras”.

Esta tesis ha sido dirigida por los Dres. Fernando Guzmán Naranjo y D. José Mª Martín. Su defensa se ha realizado ante un tribunal compuesto por la Dra. María Manuela Morales, de la Universitat de València, que ha actuado como Presidenta del Tribunal; Dra. Rosa Barrachina, del Hospital Universitario La Ribera, como Secretario; y los vocales Dres. Alfredo Perales, de la Universitat de València; Dr. César Victoria, de la Universidad Católica de Valencia, y Dra. Rita Espejo, del Hospital Universitario La Ribera.


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Mitos y falsas creencias de la lactancia materna I: Tengo la leche aguada

La leche al principio de la toma es más ligera, con mucha lactosa y una mayor proporción de agua con respecto al resto de componentes. Este hecho favorece que lactante sacie su sed, le refresque y se calme. En cambio, la leche del final de la toma tiene mayor contenido en grasa y sirve para calmar su hambre.

Existe una norma que no podemos utilizar basada en contar los minutos que el bebé mama en cada pecho, me refiero a los famosos 10 minutos, ya por desgracia todavía existen profesionales sanitarios que aconsejan que el bebé mame 10 minutos de cada pecho. La eyección láctea suele tardar entre 2-3 minutos en ser efectiva, es decir, que la salida de la leche tardará aparecer unos minutos. Si casualmente nuestro bebé mama de forma muy lenta y cambiamos a los 10 minutos de pecho seguramente estaremos ofreciendo la parte con mayor cantidad de lactosa en ambos pechos. Este hecho hará que el bebé no aumente de peso, pues la parte grasa no se le estará ofreciendo. De ahí la importancia de vaciar los pechos en cada toma y dejar que el bebé suelte el pecho de forma espontánea. De esta forma nos aseguraremos que el bebé ha mamado tanto la parte más líquida, o aguada que es normal, como la parte grasa del final.

Si utilizas el sacaleches observaréis que después de haber realizado un vaciado de un pecho aparece en el fondo toda la parte líquida y en la superficie la parte grasa, como cuando mezclamos agua con aceite.

Así pues para resumir debemos decir que:

– El principio de la toma es más líquido, por tanto, es cierto que la leche parece más aguada.

– El final de la toma tiene una mayor proporción de grasa.

– No debemos cambiar al bebé de pecho si no se suelta espontáneamente y observas que sigue pidiendo.