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Diabetes gestacional y sus consecuencias para el embarazo

La diabetes de la madre durante el embarazo tiene una serie de riesgos, tanto para la madre como para el hijo. Si los niveles de glucemia están bien controlados los riesgos son similares a una embarazada no diabética. El efecto tóxico de los altos niveles de glucosa en sangre, puede ser causa de abortos, malformaciones congénitas (sobre todo del corazón), y muertes fetales durante el embarazo. Por otro lado, la diabetes mal controlada puede producir un excesivo crecimiento del feto (macrosomía). Esto último, a su vez, puede producir complicaciones tanto para la madre (desgarros) como para el feto (lesiones nerviosas y muerte en el parto).

Hay que diferenciar, en primer lugar, entre la mujer que es diabética antes de empezar el embarazo (diabetes pregestacional) y la que desarrolla diabetes durante el mismo (diabetes gestacional).

En el primer caso (diabetes pregestacional) es fundamental que la mujer diabética alcance un buen control de su diabetes antes de intentar embarazarse. De lo contrario tendrá un alto riesgo de aborto y malformaciones fetales, así como de riesgos para la salud de la madre.

En el segundo caso (diabetes gestacional), la mujer no es diabética antes del embarazo y, normalmente, tampoco al acabar el mismo. Esto ocurre, sobre todo, en mujeres con predisposición a desarrollar diabetes del adulto con la edad; el embarazo viene a ser como una prueba de esfuerzo sobre el metabolismo de la glucosa, que pone de manifiesto un trastorno que probablemente aparezca en el futuro. Más de la mitad de las pacientes con diabetes gestacional desarrollarán una diabetes tipo 2 en los siguientes 20 años.

La diabetes gestacional, se desarrolla, generalmente, en la segunda mitad del embarazo, por lo que, los riesgos son diferentes a la diabetes pregestacional. Si la diabetes gestacional no es diagnosticada o no se controla adecuadamente, el feto puede engordar y crecer considerablemente, constituyendo un feto macrosómico. Éste puede tener complicaciones traumáticas en el parto, sobre todo cuando, tras la salida de la cabeza, existe una gran dificultad para la salida de los hombros, lo que se denomina distocia de hombros o encajamiento de hombros. Ésta es una de las complicaciones más temidas por ginecólogos y matronas, ya que pone en riesgo la vida del feto y se asocia a lesiones nerviosas en los hombros (lesiones del plexo braquial).